Se puso de puntitas y aferrándose a hombro derecho le besó la mejilla.
Sin más, la pequeña de los Kim se abalanzó sobre su hermano, haciéndolo caer y cayendo a horcajadas sobre él, con las manos aferrándose a su cabello, a punto de acertarle un mordisco en la primera zona en la que su mandibula callera.
Una docena de manos se precipitaron sobre ella a tiempo para prevenir el doloroso incidente. La levantaron con facilidad, como si solo se tratara de un trapo de 50 kilos que le había caído encima, en lugar de una persona ofendiendo y defendiendo como un animal salvaje.
En un movimiento sigiloso y coordinado dos de los mayores se encargaron de la situación: mientras una sostenía a la menor el otro ayudaba a erguir al mas grande.
Freya, que por ventura había llegado a tiempo para presencia la escena exclamó:
—Valla pulga, no pensé que pudrieras hacer algo así.
Lenna, que sostenía a la más pequeña de sus hermanas apretó sus hombros como una señal para que La pequeña respondiera por si misma.
—Sé que eso no fue… nada tierno –soltó menor, consiente de que estaba admitiendo que su conducta tierna no era siempre tan espontanea como debería, y prosiguió: —Perno no dejaré que ese loco se le acerque, no quiero que lo bese, que lo abrace, que se pase… no, ¡simplemente no!
Kurumi comenzó a estremecerse con tanta brusquedad que Lenna no pudo menos que apretarla contra sí misma para tranquilizarla.
—Bueno, creo que ya es tarde, así que nosotros ya nos vamos. — anunció Jasive.
—Pero si acabo de llegar— protestó Freya.
— He dicho que nos vamos —fulminó la gemela y de inmediato su familia comenzó a movilizarse. A falta de capitán, el segundo al mando siempre es quien dá las ordenes.
Entre “Nos vemos después” y “Hasta mañana” la familia visitante fue saliendo una por una de la casa.
—Buenas noches —dijo Changmin que fue el último en salir, sin despedirse como habituaba, con un beso en la mejilla de Dita.
Una vez que consideró que el peligro había pasado, Jaejoong soltó a Heechul para que pudiera sostenerse, pero este aprovechó su libertar con un solo propósito:
—Tal vez debería salir y despedirme de Changmin como es debido.
—¡NO TE LE ACERQUES! —gritó Kurumi, prendida de rabia, estirado sus brazos hacia él, con las manos en forma de garras, pero no podía hacer ningún daño puesto que Lenna aun no la soltaba.
El chico, conforme con la travesura que había hecho, se encogió de hombros y corrió escaleras arriba hacia su habitación.
—Buena Idea, tal vez todos deberíamos ir a dormir —sugirió Lenna, soltando poco a poco los hombros de Kurumi. Hyunjoong que se había mantenido tibio ante el asunto, fue quin comenzó con los preparativos para la hora de dormir, cerrando las ventanas con seguro, y corriendo las persianas, desde la cocina, hasta la sala principal y todas las puertas.
Poco a poco, los demás Kim se fueron uniendo a la tarea. Lenna, que no se sentía tan comprometida a las tareas del hogar y fue directo a su habitación. Además los trillizos, que se quedaron en la sala porque Kurumi aún se estremecía de furia, mientras Jaejoong cumplía su tarea cerca de ellos apra poder vigilarlos.
—Ya cálmate dongseng, sabes cómo es hyung y que lo hace para molestarte. —dijo Junho.
—Miya-shi, mañana saldremos con Hyukjae para una partida de futbol ¿Lo recuerdas? Como cuando eramos niños… –alentó Junsu.
—Chicos ¿No están cansados ya? —Intervino Jaejoong, a como quien no quiere la cosa —Hyunjoong y yo nos encargaremos de las ventanas que quedan.
—Hyung tiene razón —tomó Junsu la iniciativa y se levantó al mismo tiempo que Junho.
Vamos dongseng, te llevaremos a tu habitación.
—Junsu-shi, creo que tu y Junho deberían dormir en una habitación aparte, solo por hoy, creo que necesita esta noche sola. –comentó Hyunjoong, quien ya había acabado las ventanas de la cocina –Si quieren, tomen mi habitación, yo dormiré en la sala —dijo a media voz porque no quería ser escuchado.
Aun así los dos chicos escucharon con claridad la sugerencia y a paso lento, sin querer dejar a su hermana se dirigieron a la habitación.
Sabiendo que Hyunjoong no intervendría más Jaejoong se acercó a ka menor y con un beso en la frente la mandó a la cama. Ella obedeció, rendida al fin, y fue a su cuarto.
Era la primera vez en mucho tiempo que no dormía sola en una habitación, el silencio era demasiado sepulcral, de no ser por un pequeño grillo que tallaba sus patitas, todo era quietud hasta que…
Un intruso irrumpió en su cuarto y escurriéndose bajo las sabanas de su cama se posicionó junto a ella y la abrazó por la Cintura
—Hoy si que has hecho un drama –recordó el
—todo fue tu culpa —acusó.
—Muy conveniente en verdad, quien pensaría que Changmin es tu punto débil
Ella se encogió de hombros y se volteó de lado para darle la espalda, mientras el la abrazaba más fuerte.
—Lo repito, muy conveniente, solo tengo una pregunta, hermanita ¿Lo celabas a él, o a mi?
Y después de unos minutos ella contestó.
—Este será nuestro secreto, Kim Heechul.
Y el sonrió, por que de nuevo había conseguido lo que quería.
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