lunes, 26 de diciembre de 2011

Preludio


Era un viernes por la tarde y ya habían acabado los deberes, tenían el fin de semana entero por delante, sin embargo la familia Kim se encontraba aburrida.
Los trillizos estaban sentados, mas bien, echados sobre el sillón, en diferentes posiciones. Jaejoong, vigilándolos de cerca, se había sentado en medio de la sala, sobre la mesa de centro, intentando encontrar la mejor manera de acostarse. Hyunjoong lavaba los trastes con aire ausente, pues incluso él, de mente tan vaga, le había alcanzado el aburrimiento. La línea telefónica estaba ocupada por Lenna, que mantenía una conversación, incluso no muy animada con Yunho.
Heechul aún no había llegado y era una de las razones por las que la casa estaba tan desanimada, pues para una tarde de ocio, su mente extravagante habría sido bienvenida.
Faltaban 8 días para las vacaciones de verano, pero hasta ahora la perspectiva no era muy atractiva. Algunos de los Choi habían sido mandados a un campamento pre-verano, y no regresarían hasta el comienzo de las vacaciones. Y como bien sabemos, no hay nada que mantenga más aburridos a los Kim que la falta de unos Choi.
— ¿Cuánto falta? —preguntó Kurumi.
—Quince minutos —respondió Jaejoong, quien ya había conseguido acostarse sobre la mesa.
— ¿Cuánto falta? —preguntó Junho, como eco de su hermana.
—Lo mismo —respondió el mayor frustrado.
—Tonto Hyukjae, ya es hora de que valla llegando —decía Junsu.
—Podríamos ir a su casa mientras esperamos que regrese, solo faltan quince minutos.
—Podríamos ir al parque mientras esperamos. Aquí hace demasiado calor.
A todos les pareció buena la idea de Junho.
— ¡Mamá! —gritaron los tres al unísono.
La señora Kim bajó, junto con Lenna, que había acabado de colgar con Yunho.
— ¡Ya llegué! —en ese momento uno de los Kim que faltaba entró por la puerta.
Hyunjoong, quien había escuchado el tumulto desde la cocina, dejó los platos.
— ¿Qué pasa? —inquirieron él y la señora Kim al mismo tiempo.
—Esto parece reunión familiar —señaló la señora Kim que veía a casi todos sus hijos reunidos en la sala.
—Los trillisos y yo vamos a ir al parque, a esperar a que Hyukjae llegue.
— ¡Perfecto! Yo también voy —apuntó Heechul, quien ya se había sacado, o mejor dicho, apenas se había sacado la camisa del colegio.
— ¿Tú solo, Jaejoong, con esos cuatro? ¿Por qué no vas con él, Lenna?
— De ninguna manera, acabo de quedar con Yunho.
—Yo iré con ellos mamá —repuso Hyunjoong, quien estaba feliz de poder despejar su cabeza un poco.
—Bien, pues preparen sus botellas de agua y pueden salir.
Los menores se emocionaron un poco más que los mayores, pero todos ansiaban salir.
Entonces, sonó la puerta.
— ¿Esperas a alguien mamá? —preguntó Lenna con la ceja alzada.
—No —respondió la señora Kim, muy quedito.
— ¡Podría ser Kazeto! —exclamó Kurumi.
Solo bastó esto para que todos los integrantes de la familia se agolparan ante la puerta, Lenna al frente, pues era quien estaba en un principio más cerca, lista para salir, y Heechul, tras ella, quien corría más rápido.
Mientras casi todos los miembros de su familia se interponían, la señora Kim intentaba hacerse espacio para abrir la puerta. Estaba a punto de, con su mano estirada, tocar la manilla, cuando el timbre de la puerta sonó por segunda vez.

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